Me han llamado la atención que en España, con motivo del debate sobre la maternidad subrogada, haya surgido una fuerte oposición por parte de grupos feministas vinculados a lo que, hasta ahora, se llamaba izquierda política. Se argumenta –con toda razón- que el cuerpo de la mujer no es una mercancía, que el alquiler de vientres lleva a la explotación de mujeres vulnerables y que el altruismo -en este campo- es un tapadera: se hace por dinero.

La actual crisis de la prensa no consiste, fundamentalmente, en el fracaso del modelo económico basado en una publicidad que “no funciona” en el mundo on line. Muchos pensamos que la crisis de fondo es de sentido: ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su función social? Si es un negocio sin más, como todos, ¿por qué razón hay que protegerla? Si el objetivo es vender, ¿por qué se dice que la prensa es tan necesaria para la democracia?