La IA en la universidad: saber para poder juzgar

La inteligencia artificial permite elaborar trabajos sobre asuntos de los que apenas sabemos nada. Pero ¿cómo podemos juzgar la calidad de una respuesta si desconocemos el tema del que trata?

Al hilo de algunas consideraciones de Francesco Billari y Vittorio Colao, publicadas en Corriere della Sera el 31 de octubre de 2026, se podrían sacar algunas conclusiones útiles tanto para estudiantes como para profesores.

Para los estudiantes, el desafío consiste en no confundir la facilidad para obtener información con el conocimiento. Quien utiliza la inteligencia artificial para escribir sobre un asunto necesita conocerlo suficientemente para valorar las respuestas, identificar errores y distinguir los argumentos sólidos de los simplemente persuasivos. Sin conocimientos propios, resulta difícil ejercer un juicio crítico sobre lo que produce la máquina.

También cambia la tarea de los profesores. Transmitir conocimientos sigue siendo necesario, pero ya no basta. Su responsabilidad incluye enseñar a interpretar la información, formular preguntas, discutir argumentos y reconocer los límites de lo que sabemos. Esto exige una actitud docente que vaya más allá de explicar contenidos y comprobar si los estudiantes los han aprendido: supone crear ocasiones para discutir ideas, examinar errores y defender una posición frente a las objeciones.

Esta transformación afecta también a la evaluación. Los autores proponen prestar más atención al modo en que los estudiantes llegan a sus conclusiones: cómo justifican sus decisiones, qué fuentes comprueban y qué alternativas consideran.

Un experimento realizado en la Universidad Bocconi con más de mil estudiantes mostró que quienes combinaron el uso de la IA con una formación específica en pensamiento crítico obtuvieron mejores resultados que quienes contaron solamente con una de esas dos posibilidades.