
Antes de que el Papa suba a un avión, la tripulación ya sabe dónde se sentará, cómo debe dirigirse a él, qué comerá durante el vuelo y cuánto tiempo tendrá para hacerlo. Incluso hay instrucciones sobre la limpieza del baño que utilizará. Son algunos de los detalles que recoge Motoko Rich en un reportaje publicado en The New York Times el 3 de noviembre de 2026, dedicado a las particularidades de los viajes aéreos del pontífice.
A diferencia del presidente de Estados Unidos, el Papa no dispone de un avión propio. Para sus desplazamientos internacionales utiliza vuelos especiales operados por compañías comerciales. En los trayectos de salida desde Roma suele viajar con ITA Airways, en clase ejecutiva, ocupando habitualmente el primer asiento de la izquierda.






