La IA transforma la campaña electoral en EE.UU.

Más de 137 millones de dólares gastados en anuncios políticos elaborados con inteligencia artificial y una mayoría de mensajes que no advierten de su utilización. Un reportaje de The New York Times muestra cómo la IA está transformando la propaganda electoral en Estados Unidos ante las elecciones legislativas de noviembre.

La investigación del «Wesleyan Media Project», recogida por Stuart A. Thompson en The New York Times del 23 de octubre de 2026 («A.I. Ads Flood Midterms, Largely by Republicans»), examinó 220 anuncios. Más del 80 % procedían del área republicana y cerca de la mitad incluían representaciones artificiales de políticos reales. Sin embargo, solo el 31 % indicaba expresamente que había utilizado inteligencia artificial.

Uno de los casos más llamativos es el de Bruce Blakeman, candidato republicano a gobernador de Nueva York. Su campaña produjo al menos 22 anuncios generados con IA, entre ellos uno que presenta a sus adversarios políticos promocionando un medicamento ficticio destinado a combatir los efectos de sus propias políticas. La mayoría de estos vídeos no advertía de su carácter artificial.

Los anuncios muestran hasta qué punto la tecnología permite crear escenas que nunca han ocurrido, colocar a personajes públicos en situaciones imaginarias y producir imágenes de gran impacto visual. Algunas son deliberadamente absurdas y buscan provocar humor o ridiculizar al adversario. Otras pueden resultar más difíciles de distinguir de una grabación auténtica.

La diferencia entre los dos grandes partidos es significativa. Los investigadores sugieren que los demócratas son más cautelosos porque el uso de una tecnología cuya regulación defienden puede entrañar mayores riesgos para su reputación. Los republicanos, en cambio, la están incorporando con mayor intensidad a sus campañas.

La inteligencia artificial también está cambiando la economía de la publicidad política. Escenas que antes exigían contratar actores, organizar rodajes y disponer de importantes presupuestos pueden producirse ahora digitalmente por una fracción del coste.

El reportaje plantea además el problema de la transparencia. Hay un dato particularmente interesante: los investigadores no encontraron únicamente las sofisticadas falsificaciones que muchos expertos temían. Una parte importante de los anuncios utiliza la IA para producir imágenes llamativas, exageradas o absurdas, cuyo carácter artificial resulta relativamente evidente.

Desde el punto de vista del periodismo, el desafío tiene dos dimensiones. La primera es la necesaria transparencia sobre el uso de la IA. La segunda, más amplia, consiste en examinar cómo esas imágenes contribuyen a construir la representación pública de los candidatos y de sus adversarios. Un anuncio puede no engañar sobre la autenticidad de sus imágenes y, sin embargo, contribuir a una representación deformada del adversario.