Michel Houellebecq no es precisamente un escritor al que se identifique con la sensibilidad religiosa. Sus novelas presentan con frecuencia un mundo dominado por la soledad, el desencanto y la pérdida de referencias morales. Por eso resultan especialmente interesantes sus declaraciones sobre el renovado interés por la religión en Europa.

En una entrevista concedida a Bruno Pardo Porto, publicada en ABC el 31 de octubre de 2026, el escritor francés reconoce que ha cambiado su percepción del fenómeno religioso. Antes consideraba que la religión estaba desapareciendo; ahora piensa que vuelve a adquirir importancia. Se refiere especialmente al aumento de los bautismos, que interpreta como una señal de un despertar espiritual entre los jóvenes.

La inteligencia artificial permite elaborar trabajos sobre asuntos de los que apenas sabemos nada. Pero ¿cómo podemos juzgar la calidad de una respuesta si desconocemos el tema del que trata?

Al hilo de algunas consideraciones de Francesco Billari y Vittorio Colao, publicadas en Corriere della Sera el 31 de octubre de 2026, se podrían sacar algunas conclusiones útiles tanto para estudiantes como para profesores.

J. R. R. Tolkien desconfiaba de muchos aspectos del mundo moderno. No le gustaban demasiado los automóviles, tenía reservas sobre Shakespeare y contemplaba con escaso entusiasmo los cambios culturales de los años sesenta. Sin embargo, sus libros se convirtieron en una lectura de culto precisamente entre muchos jóvenes que protagonizaban aquella transformación. El creador de la Tierra Media terminó siendo admirado por lectores que probablemente compartían pocas de sus convicciones.

Esta paradoja aparece en la reseña que James Campbell dedica en The Wall Street Journal (31 de octubre de 2026) a The King Under the Mountain: In Search of J.R.R. Tolkien, un nuevo libro de D. J. Taylor. Más que una biografía convencional, se trata de una exploración de la personalidad del escritor, sus ideas y el mundo cultural en el que vivió.

Una novela gana un premio literario. Poco después, un programa informático señala que el 99 % de su contenido ha sido generado mediante inteligencia artificial. El escritor lo niega y asegura que puede documentar cómo escribió el libro. ¿A quién debemos creer?

La controversia gira alrededor de Donde el agua trabaja, del peruano David Silva Rojas, ganadora del Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat. La obra fue seleccionada entre 2.204 manuscritos por un jurado formado por las escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda.