
Luiz Inácio Lula da Silva nunca había tenido un teléfono móvil y no le gustaba grabarse. Pero después de perder la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas de octubre de 2026, aceptó cambiar su manera de comunicarse. Sus colaboradores le enseñaron a grabar vídeos breves, mirando directamente a la cámara. El primero superó los 34 millones de visualizaciones. Tres semanas después, Lula ganó la segunda vuelta.
María Martín reconstruye esta transformación en un reportaje publicado en El País el 1 de noviembre de 2026, a partir de los testimonios de varios participantes en la organización de la campaña. Daniele Mastrogiacomo aporta otros detalles en L’Espresso del 30 de octubre. Ambos trabajos ofrecen algunas enseñanzas sobre el papel de las redes sociales en las campañas electorales.



