Menú a la carta: para mascotas

Todos los días, a las cuatro de la tarde, un grupo de gatos recibe su cena en un centro de investigación del sur de Francia. Cada animal encuentra dos recipientes con alimentos diferentes, colocados sobre una balanza. Los investigadores observan cuál prefiere y cuánto come. Después analizan los resultados para mejorar las recetas.

La escena aparece en «Quanto vale il gusto del gatto», un reportaje de Jenny Gross publicado originalmente en The New York Times (23 de octubre) y reproducido por Robinson, suplemento de la Repubblica, el 25 de octubre de 2026. El artículo permite descubrir una transformación económica y cultural: los animales domésticos se han convertido en miembros de la familia y, al mismo tiempo, en protagonistas de un mercado cada vez más sofisticado.

Las grandes empresas de alimentación animal invierten importantes cantidades en investigar sus gustos y necesidades. El envejecimiento de las mascotas ha abierto nuevas oportunidades comerciales. Existen alimentos para gatos mayores de once años, croquetas fáciles de masticar para los que superan los quince y productos destinados a proteger las funciones cognitivas o aliviar los problemas articulares.

El negocio sigue creciendo a pesar de la inflación. Según los datos recogidos en el reportaje, los estadounidenses gastaron más de 17.000 millones de dólares en alimentos para gatos durante el último año, un 14 % más que dos años antes.

Detrás de este crecimiento hay un cambio en nuestra manera de relacionarnos con los animales. Como observa una de las responsables de Royal Canin, antes era habitual que las familias adoptaran una mascota a petición de sus hijos. Ahora muchas personas tienen animales domésticos antes de tener hijos, si es que llegan a tenerlos. Algunos estudios indican incluso que los propietarios prefieren reducir sus propios gastos antes que los destinados a sus mascotas.

Más allá de la curiosidad de los experimentos, el reportaje invita a reflexionar sobre la relación entre el afecto y el consumo. El deseo de cuidar mejor a los animales ha impulsado investigaciones que pueden contribuir a su bienestar. Pero también ha creado un mercado en el que las empresas ofrecen productos cada vez más especializados y costosos.

Hay otro aspecto significativo. Mars, conocida por sus chocolatinas, no solo es el mayor proveedor mundial de alimentos para mascotas, sino que según los datos citados en el artículo, posee aproximadamente el 6 % de las clínicas veterinarias de Estados Unidos. Esta concentración plantea una pregunta que el reportaje no desarrolla: ¿cómo distinguir las necesidades reales de los animales de las nuevas necesidades que el propio mercado contribuye a crear?

No se trata de cuestionar el cuidado de las mascotas ni los avances de la investigación veterinaria. Se trata de reconocer que el cariño por los animales se ha convertido también en un poderoso motor económico.