El Tribunal Supremo de EE.UU. estudia la libertad de expresión en redes sociales

José Valdez

Los jueces del Tribunal Supremo de los Estados Unidos se reunieron el pasado 26 de febrero para estudiar si la moderación de contenidos en redes sociales respeta la libertad de expresión o si es una forma de censura.

La discusión en el Supremo surge después de que, en los Estados de Florida y Texas, se hayan aprobado leyes que prohíben la suspensión de cuentas en redes sociales a políticos por las opiniones expresadas. Las leyes en ambos Estados intentaban solucionar el conflicto entre sectores conservadores y progresistas. Los primeros exigían libertad de expresión en la llamada “plaza pública” digital, los segundos apelaban al control de los contenidos.

En 2021, tuvo gran cobertura mediática el caso de Donald Trump, cuando aún era presidente, por sus comentarios con respeto al asalto al Capitolio, ocurrido el 6 de enero del mismo año, cuando le fue suspendida su cuenta de Twitter, ahora X. En aquella ocasión, el gobernador de Florida en ese entonces, el republicano Ron DeSantis, dijo: «Si los censores de las grandes tecnológicas aplican sus normas de forma desigual, para discriminar a favor de la ideología de Silicon Valley, ahora los vamos a hacer responsables».

Los sectores progresistas, por su parte, exigían supervisión y eliminación de contenido que se considerara abusivo o lenguaje de odio, así como la priorización de otro tipo de mensajes y la inclusión de contexto.

Así es como llegó al Tribunal Supremo la presentación oral de las partes mencionadas, progresistas y conservadores, además de un grupo de abogados representando a las empresas tecnológicas: Facebook, X y YouTube. Según estos abogados, la ausencia de moderación haría que las redes sociales se convirtieran en espacios de comportamiento abusivo, extremismo y discurso de odio.

Los jueces del Supremo no llegaron a un acuerdo, y pospusieron la cuestión para el mes de junio. Que el Estado regule la “plaza pública moderna”, las redes sociales, es un asunto problemático, dijo John Roberts, presidente del tribunal. La jueza Amy Coney, catalogó la cuestión como un «campo de minas», ya que cualquier decisión terminaría afectando otras plataformas como correos electrónicos o aplicaciones.

Para Miguel Jiménez, corresponsal de El País en Estados Unidos, la decisión que tomen los jueces del Supremo será de gran importancia para el futuro de las redes sociales y los contenidos que puedan compartir los usuarios.

Impedir una moderación dejaría espacio a la desinformación, principal enemiga de la libertad expresión, como han indicado algunos expertos. Aplicar la moderación, podría ser un modo de limitarla.  

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