“Cónclave”, dos versiones de una realidad

Andrés Escobar

Dos publicaciones recientes han hecho que la palabra “Cónclave” sea tema de conversación en muchos ambientes, seculares y eclesiales: el estreno del largometraje “Cónclave”, del director austriaco Edward Berge, y el libro del escritor español Javier Martínez Brocal y del sacerdote mexicano P. José de Jesús Aguilar, titulado igualmente “Cónclave. Las reglas para elegir al próximo Papa”. ¿Será una coincidencia o el reflejo de una inquietud más profunda?

La película “Cónclave” ha sido reconocida y galardonada tanto por la crítica especializada como por los espectadores, debido a su calidad cinematográfica. Sin embargo, la trama presenta algunas ideas que contradicen la naturaleza, finalidad y misión de la Iglesia y sus instituciones. Muestra, en efecto, una versión parcial y cerrada de la jerarquía, que parece ser la única realidad imperante. En torno al protagonismo de los purpurados se ven algunas religiosas relegadas a un servicio de subordinación, las cuales se revelan durante todo el metraje como un poder silencioso, que custodia secretos escandalosos que desestabilizan algunos esquemas preestablecidos.

Basado en la novela homónima de Robert Harris, el filme presenta el desarrollo del Cónclave como si fuera una bélica partida de ajedrez. Un tablero donde dos diversas facciones se mueven buscando hacer “jaque mate” al “rey adversario”: figuras blancas contra negras, liberales contra conservadores, espirituales contra ambiciosos. Este juego de poder utiliza como estrategia el miedo al escándalo, que se configura sobre todo en dos aspectos: escándalos de tipo sexual y de simonía. Para mover este “sacro” juego, no solo encontramos la audacia de dos opositores sino la fuerza ultraterrena, no del Espíritu Santo, sino del difunto Santo Padre, que ha ideado el devenir del proceso para elegir a su sucesor.

Se comprende que la elección del título “Cónclave” no solo se hizo para describir el proceso de la elección de un Papa, sino por la intención de trasmitir una fuerte carga semántica al concepto cerrado, de la frase latina: ¡Extra omnes! Para el espectador todo queda en un proceso cerrado, exclusivo y misterioso manifestado en el juego de claros-oscuros de sus distintas escenas.

Por otro lado, tenemos el libro “Cónclave” escrito por dos expertos en temas del Vaticano y publicado el pasado mes de febrero por Amazon. Tiene como objetivo principal servir de instrumento para el trabajo de periodistas y todos aquellos interesados en conocer cómo se desarrolla verdaderamente el proceso para elegir al Vicario de Cristo.

El libro recopila por vez primera los cambios canónicos y litúrgicos aprobados por el Papa Francisco en noviembre de 2024. Además, aporta los criterios y normativas que regirán al Colegio Cardenalicio en la elección del Sucesor de San Pedro.

El texto está estructurado pedagógicamente como una secuencia de 500 preguntas y respuestas, pensadas para disipar cualquier duda y satisfacer la curiosidad en torno al mencionado proceso: ¿Qué ocurre cuando fallece un Papa? ¿Cuáles son los cargos relevantes durante el periodo de sede vacante? ¿Qué elementos circunstanciales influyen en la elección del nuevo Papa? ¿Qué es exactamente el pecado de “simonía”? ¿Pueden elegir Papa a una mujer? ¿Cuánto se concluye el Cónclave? Éstas son algunas de las preguntas presentadas en el libro, cuyas respuestas son presentadas de manera clara y atractiva con la intención de desmitificar el halo de misterio, encierro y secretismo que a menudo rodea este evento, un halo que el filme refuerza y que tal vez forma parte del imaginario colectivo.