Dejar de odiar no significa renunciar a la justicia

¿Es posible reconocer la humanidad de alguien que ha participado en el asesinato de tu propio hijo? Diane Foley, madre del periodista estadounidense James Foley, asesinado por Daesh en Siria en 2014, se enfrentó a esta pregunta cuando decidió encontrarse en prisión con uno de los hombres que habían mantenido cautivo a su hijo.

Su experiencia aparece recogida en American Mother, un libro escrito junto al novelista Colum McCann, del que habla en una entrevista concedida a Luis Alemany y publicada en El Mundo el 3 de noviembre de 2026.

James Foley era un periodista independiente que había trabajado en distintos conflictos. En 2014 fue asesinado por Daesh después de permanecer secuestrado en Siria. Uno de sus captores, Alexanda Kotei, participó en los crímenes cometidos contra los rehenes y escribió el mensaje que Foley tuvo que leer antes de morir.

Años después, Kotei envió una carta desde la cárcel a Diane Foley. Le preguntaba por su familia, le decía que rezaba por ella y por James y parecía expresar cierto arrepentimiento. La madre aceptó encontrarse con él en el marco de un programa de justicia restaurativa, que busca favorecer el reconocimiento del daño causado y la asunción de responsabilidades por parte de quienes han cometido delitos.

Los encuentros no fueron sencillos. Diane percibió en Kotei señales de arrepentimiento, pero también actitudes que le hicieron dudar de su sinceridad. Sin embargo, la experiencia le permitió descubrir algo que considera importante: podía reconocer su humanidad sin disminuir la gravedad de sus crímenes.

«Fui consciente de la humanidad de Kotei, vi que también sufre por sus crímenes», explica. Y añade: «Cuando odiamos, todos sufrimos. Hay algo de sanación en dejar de odiar».

Sus palabras no significan que haya olvidado lo sucedido ni que considere injusta la condena. Kotei debe responder por sus actos y permanecerá en prisión. La justicia restaurativa no elimina esa responsabilidad ni exige a las víctimas que perdonen. Ofrece, en determinadas circunstancias, la posibilidad de afrontar el daño desde una perspectiva que no se limite al castigo.

La fe ocupa un lugar importante en la experiencia de Diane Foley, católica y madre de cinco hijos. También intenta comprender la religiosidad de Kotei, convertido al islam. Aunque reconoce que apenas lo conoce, considera que su búsqueda religiosa puede ser sincera. Comprender esa dimensión de su vida no significa justificar su radicalización.

Diane Foley habla de su propio recorrido y de lo que ha descubierto en él. Dejar de odiar no cambia el pasado ni disminuye la responsabilidad de quien ha cometido un crimen. Pero puede cambiar la relación de la víctima con ese pasado, evitando que el daño sufrido siga determinando toda su vida.